El
Ministerio de educación publicó la “Norma
que regula los Concursos Públicos de Acceso a Cargos Directivos de Unidades de
Gestión Educativa Local y Direcciones Regionales de Educación en el marco de la
Carrera Pública Magisterial de la Ley de Reforma Magisterial” (R.VM. Nº072-2015-MINEDU).
Con
la aplicación de esta norma se pondrá
fin a las designaciones a dedo de los directores de las UGELES y DREU por parte de los gobiernos de turno, quienes por
varios años han venido entregando los cargos de la
Ugel de Padre Abad a los menos
indicados. Estos, en lugar de fortalecer la labor educativa de la provincia, hicieron lo
contrario.
Hemos
tenido la mala suerte de contar con los
peores directores de la Ugel de la historia de esta provincia. Todos ellos estuvieron
obsesionados más en sacarle la vuelta a las normas y robar
los pocos recursos que tiene esta
entidad.
Llegó
y se mantuvo en el puesto por un buen tiempo la mimada de Jorge Velasquez Portocarrero, quien cometió muchas
irregularidades y fue dura de sacar dado a su relación muy estrecha con el
poder. Ella defendía a la Ley de RM y predicaba siempre con su frase: “los maestros
del cambio”, pero que en la práctica no hacía honor a dicha frase. No fue capaz
de mantenerse en la carrera porque no aprobó la
evaluación que exige la ley que
era de su simpatía.
Luego
de la pifia a su gestión y su salida por la puerta falsa, le reemplazó
el innombrable Mario Villalobos. Con toda su criollada llegó para aprovecharse
de los fondos y pagarse con la plata del
pueblo un derecho, juntamente con su esposa y su cúpula, excluyendo y
discriminando a los otros maestros con
los mismos derechos. Se llevó en su
chequera 84 mil nuevo soles. Lo hizo justo al finalizar el año 2014, camuflado
y sigilosamente, como cazador urbano, para no levantar sospecha. Ahora quiere
ser alcalde del nuevo distrito, Alexánder Von Humboldt. Debe ser procesado y
sentenciado. Además, se debe montar la campaña para que nunca
más ejerza cargo público alguno.
Su
sustituto, Sipión, fue el peor de los peores.
Mirado desde cualquier perspectiva, se
concluye que, en su paso por la
UGEL, cometió el récord de la criminalidad y las obscenidades. A causa de eso está procesado administrativa y penalmente, cuya
sanción debe ser ejemplar. Hasta ahí se
llegó con la mucha confianza, tolerancia
y complicidad de Manuel Gambini Rupay.
El
mal momento quedará atrás y nunca debe repetirse. Estamos seguros que los
nuevos que ingresan por concurso como nombrados en agosto del 2016 tendrán
errores, pero creemos, esperando no
equivocarnos, harán un mejor trabajo. Estos tendrán que ingresar luego de aprobar las evaluaciones, primero de
conocimientos y luego su trayectoria, el
cual debe ser intachable y meritorio.

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