El día más esperado por toda la gente de
la selva ha llegado. Por eso todos los aguaytianos hoy
están contentos más que cualquier otro día y esa alegría llegará a su plenitud
cuando en contacto con la naturaleza, junto a familia y amigos, a son de la
cumbia se den un baño en el río y luego degusten su juane que con
tanto esmero y dedicación los han preparado el día anterior.
A los que les ha quedado corto esto, continuaran hasta
las últimas consecuencias divirtiéndose con los diferentes grupos
musicales que para esta ocasión se presentan.
La gente se prepara con mucha anticipación. Los
hijos residentes en diferentes regiones del país y del extranjero retornan a su
selva querida para celebrar la fiesta de San Juan y complacerse con todo lo que
este día ofrece.
El conjunto de actividades y preparativos ya es todo
un ritual, como el atrapar a las gallinas, coger la hoja de bijao que servirá para
envolver los juanes y seleccionar los utensilios que se usarán en
la playa.
Todos son contagiados con el deleite sanjuanero:
nativos, mestizos, limeños, extranjeros, quienes se confundirán con un solo
ritmo, sabor y ambiente.
El gran pretexto de esta fiesta es conmemorar el
nacimiento de San Juan Bautista, aquel hombre que se alimentaba de moscas
y que vino al mundo con la misión de preparar a la humanidad para la
llegada de Jesucristo.

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