La educación, como
señalan muchos especialistas, es un proceso permanente de humanización,
socialización y culturización. Ha tenido, históricamente, cierto carácter
elitista y excluyente para con los sectores populares; verbigracia, para con
las etnias-naciones existentes, principalmente, de las regiones andina y
amazónica peruanas. En efecto, la educación oficial formal peruana ha llegado
tardíamente a los pueblos andinos y amazónicos. Esa educación, además, no tiene
muy en cuenta el legado cultural de dichos pueblos, así como tampoco su
realidad socioeconómica. A propósito, debemos recordar que somos un país
multicultural y plurilingüe, situación que nos lleva a plantear un modelo
educativo intercultural que tenga en cuenta esa diversidad cultural.
Una propuesta cultural
educativa –del Estado y de las universidades involucradas– sería la de
establecer unos lineamientos generales de política y constructos educacionales
para, de esa manera, configurar una educación peruana que considere la realidad
social, económica y cultural de lo urbano, urbano-migratorio-marginal,
rural-costeño, urbano-andino, rural-andino, andino-amazónico, urbano-amazónico
y etnoamazónico.
Otros contextos
socioculturales especiales son, asimismo, las macrorregiones y cuencas del
Marañón, Huallaga, VRAEM y Trapecio Andino, donde no solo se requiere de
cambios de cultivos y represión militar sino de proyectos económicos,
políticos, ecológicos y educativos, entre otros. Por ejemplo, el VRAEM está
íntimamente relacionado con el Trapecio Andino; ambos ubicados en los
departamentos de Junín, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Cusco en el caso del
VRAEM, más Puno en el caso del Trapecio Andino. Los proyectos y programas de
desarrollo deben comprender a esa amplia unidad territorial en la que existen
muchas comunidades campesinas andinas y nativas amazónicas. Esta sería una
mejor estrategia para erradicar gradualmente el narcotráfico y el terrorismo.
Proponemos por ello al
presidente Kuczynski la construcción de un currículo integral
científico-tecnológico-humanístico-pedagógico multicultural, intracultural e
intercultural para todos los niveles educativos de la educación peruana;
dosificando indudablemente las áreas y contenidos en las especialidades, para
evitar, por ejemplo, la excesiva cantidad de cursos que se da en la secundaria,
que felizmente no es el caso de la educación primaria e inicial. En la
educación superior universitaria existe, de igual manera, en muchas
especialidades y profesiones, demasiadas asignaturas que generalmente
constriñen la investigación y proyección social. Este fenómeno que es más
inherente al pregrado se repite, en muchos casos, en el posgrado, alto nivel
que debería darle más créditos y horas teórico-prácticas, precisamente, a la
investigación y especialización.
(*) Antropólogo, Docente
Principal de la UNE La Cantuta.
Fuente: ANDINA

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