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miércoles, 31 de diciembre de 2014

EL CAMBIO QUE NOS OFRECIÓ DEBE NOTARSE DESE EL PRIMER DÍA


El pueblo votó por Gambini porque quiere el cambio, eso significa dar los signos de cambio desde el arranque del gobierno. No debe cometer errores voluntarios, tal y conforme cometió Jorge Velásquez Portocarrero al momento de dar cargos de confianza en las  Unidades Ejecutoras de Padre Abad.

Sucede que tanto en los cargos de la Ejecutora de Salud y Educación de la Provincia de Padre Abad, se han designado en el gobierno anterior, so pretexto de cargo de confianza, a las personas menos indicadas, sin la selección correspondiente.

Por su  puesto que es prerrogativa del Presidente de designar a sus funcionarios, pero no nos van hacer creer que se debe darle la confianza a cualquiera, por el simple hecho que ha sido un peón político.

Lastimosamente Portocarrero hizo eso, darles el cargo solo bajo su criterio sectario a sus peones políticos o aduladores, con el fulminante dedazo. Los resultados no pudieron ser de otra manera, negativos.  No todos los peones políticos están a la altura y probarlos en un lapso es justificar la mediocridad, considerando que se vive el boom de la meritocracia.

Gambini debe calificarles primero antes de dales la confianza, eso quiere decir que los que van estar a la cabeza de la Ugel o de la Red de Salud de Padre Abad, deben tener la formación técnica (grados y posgrados), la experiencia y la aprobación de la mayoría de sus pares, mínimamente.

En el caso de la Ugel ya se estableció los criterios de selección, partiendo desde la observación de las escalas mínimas para ser director, jefe o especialista, incluso, ya se tienen a los especialistas seleccionados en aplicación de las normas, todos ellos con tercera escala.

Entonces, si para ser especialista se les pidió como requisito obligatorio a los docentes estar en la tercera escala, de ninguna manera, puede Gambini o quién haga sus veces, confiarle el cargo de director de Ugel a alguien que se encuentra en menor escala.

Hay el rumor de que Gambini y sus camaradas estarían a punto de cometer esos mismos pecados que Portocarrero.  Por lo tanto, la promesa del cambio sería un engaño, una vana ilusión. Si ocurre eso, intransigentemente, levantaremos nuestras voces de rechazo al continuismo del viejo estilo Jorge Velasquista.  

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