El
01 de abril, a las 09: 00 am inició la
concentración en la pista, a la altura
del terminal terrestre de Barrio Unido, cuando sorpresivamente un grupo de
efectivos de la policía con toda altivez exigían que salieran de la vía. Conforme iban
pasando los minutos los vecinos se iban sumando. La llegada de mucha gente al lugar hizo cambiar de
opinión a los policías, calmándolos rápidamente e influyendo hacerse amigos de
los huelguistas para luego acompañarles por todo el recorrido.
Eran
incontables los asistentes de ese primer día de la gesta, era un inicio firme
que llamó la atención de todos los medios de la localidad y de la región. Conforme pasaban los días la
medida se hacía más contundente por el aumento de las personas en las
movilizaciones y la radicalización de la medida con la prohibición del
recorrido de motos y el cierre de todo local comercial.
Los
policías, tratando de justificar su labor,
intentaban romper la medida, no obstante, la reacción inmediata de los participantes
convencía a los efectivos que era imposible lograr su cometido. Los pobladores
lo controlaron todo, porque la lucha no solo se concentraba en la capital de la
provincia; sino a lo largo de la Carretera Federico Basadre, desde Divisoria
hasta San Alejandro con la presencia de
los pobladores salidos desde lo más
recóndito de la provincia.
Mientras
tanto, los dirigentes se reunían y gestionaban el diálogo con mesa de
concertación, gobernación, gobierno local y gobierno nacional por medio de la
PCM. Dentro de esas gestiones se logró conversaciones con los de la policía,
quienes regañaban la medida y aseguraban que era una medida programada y
preparada con mucha anticipación, pese a que la huelga se gestó de manera
repentina.
Como
parte de la gestión de diálogo se contó con la presencia del
congresista Walter Acha, quien llegó a la localidad para saludar le medida y comprometerse
de intermediar con el ejecutivo para que se dé el esperado diálogo, aunque el
mismo día de su llegada, en horas de la tarde, ya se tenía la respuesta de la
Presidencia del Consejo de Ministros la predisposición de conversar el 15 de
abril.
Pese
al documento que confirmaba el diálogo y
el acuerdo de los dirigentes de hacer la tregua de la medida, un grupo de
impetuosos jóvenes luchadores querían continuar con la lucha, convirtiéndose al
final un caos e intransigencia que culminó con el restablecimiento del
orden por parte de la policía.
La
gesta de Padre Abad arrolló y movilizó a todas las autoridades de la localidad
y de la región. Todo intento de minimizar por parte de los congresistas de
Ucayali, la Cámara de Comercio de Pucallpa, las palabras desatinadas del
presidente Jorge Velásquez y una cúpula
de la prensa pagada de la región fue vano contra la lucha. Esta lucha es una marca que queda escrita en las páginas de la historia provincial y regional.

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